News

Los gloriosos 80 años de Barbra Streisand


Madrid
Actualizado:

Guardar

Del mismo modo que si la nariz de Cleopatra hubiera sido más corta habría cambiado la faz de la Tierra, la de Barbra Streisand habría alterado la historia del cine y de la música. A modo de cita quevediana, la diva a su nariz pegada le debe mucho a ese rasgo físico que le confiere contundente personalidad a su rostro: el gran Stephen Sondheim exigía una mujer con nariz hebrea para protagonizar su musical ‘Funny Girl’ y fue esa nariz lo que permitió a Barbra ganar el papel de su vida. Lo hizo en los escenarios, logrando una nominación al Tony; lo repitió en el cine, ganando el Oscar. Ella tenía la nariz, sí, pero sobre todo tenía el carisma, la voz, el talento para encarnar a Funny Bryce, la estrella del Ziegfield Follies.

El resto ya es historia.

Mucho se ha escrito sobre cómo el físico marcó la vida de Bárbara Joan Streisand, que hoy cumple 80 años en un retiro dorado. Su madre la consideraba desgarbada y su padrastro la llamaba fea, creando en ella un trauma del que se burlaba en ‘Funny Girl’ y del que se desquitó en ‘El príncipe de las mareas’, con Nicke Nolte alabando su belleza toda la película. Nadie imaginó que esa niña judía de Brooklyn llegaría tan lejos, pero ella nunca se rindió ni se traicionó. «Para ser única», esa fue la razón por la que le quitó una letra a su nombre. Y lo consiguió. Pocas estrellas han roto tantos techos de cristal. En el cine, ha sido la primera mujer en ganar el Oscar a la Mejor Actriz y Mejor Canción, así como el Globo de Oro a Mejor Película, Mejor Dirección y Mejor Actriz. En la música, batió récords de ventas y en Discos de Oro y Platino, además de ser la primera mujer en encabezar la lista Billboard durante dos semanas consecutivas. Las entradas a sus conciertos fueron más caras del mundo. Y el público mataba por hacerse con ellas.

Casada con los actores Elliott Gould, con quien tuvo su único hijo, Jason, y James Brolin, a Barbra se le ha conocido una intensa vida sentimental. Una de las 50 biografías sobre la estrella, firmada por el periodista Christopher Andersen, llega a incluir una lista en la que figuran Omar Shariff, Elvis Presley, Andre Agassi, Bill Clinton y el príncipe Carlos. Barbra y Carlos de Inglaterra se conocieron en 1974. Ella rodaba ‘Funny Lady’ y él llegó destinado a Estados Unidos como lugarteniente. Fascinado con ella, solicitó un encuentro en los estudios de la Warner. Hubo química, eso lo han reconocido ambos. Tanto que ella le hizo alguna vista cuando descansaba en Highgrove House, en la campiña de Gloucester. Carlos le mandaba flores a su camerino cuando ella actuaba en Londres. Llegó a publicarse que ambos tuvieron un romance en 1994, llegando a pasar noche en un resort tras encontrarse en una gala en Los Ángeles. En una entrevista en televisión, Barbra bromeó con este asunto: «Si hubiera jugado bien mis cartas, podría haber sido la primera princesa judía». Poco importa, porque Barbra es una reina.

El efecto Streisand

En 2003, cuando el fotógrafo Kennet Adelman hizo para un reportaje gráfico para una investigación científica sobre la erosión en California, no imaginaba que una de las casas que aparecía en las fotos aéreas period la de Barbra Streisand. Molesta, la estrella puso una millonaria demanda solicitando que la foto fuera retirada con la intención de proteger su intimidad. Al hacerlo, el caso se hizo mediático y la mansión pasó a ser una de las más famosas de América. Desde entonces, se conoce como ‘efecto Streisand’ a toda tentativa de ocultar algo que, de rebote, acaba generando el efecto contrario, hasta el punto de hacerse viral. Además de cantante, actriz, directora de cine, productora, Barbra es compositora y escritora. Siempre soñó con ver su nombre en un cartel, nunca imaginó que al last acabaría unido a la viralidad de estos tiempos.

Ver los
comentarios

Source hyperlink

Leave a Reply

Your email address will not be published.