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¿Los 60 ⁰C de la India un fenómeno aislado? – Rebelion


El mes de marzo ha sido muy caliente en el subcontinente indio. Abril ha experimentado temperaturas que en esas zonas corresponden a bien entrado el mes de mayo. La ola de calor se extiende y se mantendrá hasta la llegada de los monzones en junio. Estas olas de calor, que se repetían hace 70 años con un tiempo de retorno de unos 50 años, se están repitiendo ahora cada 4 años aproximadamente.

El cambio climático se analiza hoy, en
general, hablando del aumento de la temperatura media global del planeta, que
implica las temperaturas de los trópicos y de las regiones polares, de los
meses de invierno y de verano, de días y de noches.

Como todas las medidas promedio, la del cambio climático es también
engañosa. Que la nota media en Física de una clase de 100 alumnos sea un 5
puede significar que 100 alumnos sacan un 5 o que 50 alumnos sacan un 10 y el
resto un 0.

En una situación de aumento de la temperatura media global, hay zonas cuya
temperatura sube mucho, como el Ártico, y otras donde se mantiene más o menos
invariable.

Cambios en la circulación de aire
atmosférica

La realidad visible del cambio climático es el cambio en la circulación del
aire debido a pequeñas diferencias de temperatura. En España lo estamos viendo
con gran claridad en los últimos años, cuando las alternancias rápidas entre
situaciones de frío y heladas y tiempo estable y caluroso son constantes.

Normalmente en India –y Pakistán, que está en la misma región geográfica– el calor aumenta desde marzo a junio cuando, en condiciones normales, llegan los monzones. Este año, y en algunos otros años a partir del año 2000, las temperaturas han sido unos 3 grados superiores a lo que era habitual en el siglo XX.

Imagen del chorro tropical. Se ve como este chorro de aire, a 11 000 metros de altura, arrastra aire muy caliente desde el Sáhara, Arabia y el desierto de Irán sobre Pakistán y los estados del norte de la India. Grid Analysis and Display System (GrADS/COLA)

El cambio climático potencia la circulación de aire desde el Sáhara y los
desiertos arábigo y persa hacia los valles del Indo y el Ganges, incluyendo las
zonas desérticas indias como Rajastán. Esta circulación era menos frecuente
antes del calentamiento del planeta, y el aire caliente se dirigía al norte del
Himalaya. Hoy las condiciones atmosféricas dirigen el aire caliente hacia el
sur de esa cordillera.

La situación de la India y Pakistán implica un bloqueo del aire frío del norte debido a las grandes elevaciones del Himalaya, que, por otro lado, potencia los monzones y recoge el agua de los vientos húmedos del sur para regar una de las mayores extensiones de tierra del mundo.

Curva de crecimiento de la concentración de CO₂ en la atmósfera en la cima del Mauna Loa, en Hawaii, medida constantemente por la Institución Scripps de Oceanografía de la Universidad de California en San Diego. No se ve el menor signo de freno de emisión de CO₂, ni siquiera durante la pandemia. NOAA

Medidas de adaptación

El cambio climático no va a frenar. No parece existir el menor deseo en los
países de dejar de utilizar combustibles fósiles. Tenemos ejemplos actuales:
Marruecos va a iniciar la explotación masiva de un yacimiento subacuático frente a sus costas.
Alemania, la gran esperanza verde, se ha revelado, desde marzo, como un país
adicto a esos combustibles. China inaugura constantemente centrales de carbón,
que es la principal fuente de energía en India, sin expectativas de
sustitución.

Si no se da un cambio de tendencia, la única acción racionalmente posible
es la adaptación. Por poner un ejemplo, en España es esperable un episodio de
heladas fuertes en el valle del Ebro y en las costas levantinas al menos una
vez al año: la adaptación pasa por instalar invernaderos de techos móviles y
control automático. Igualmente, las inundaciones aumentarán de manera intensa a
lo largo del siglo XXI y exigen sistemas de canalización capilares.

Otra consecuencia del cambio climático, y esta sí se debe directamente al
aumento de la temperatura, es la disminución de la cubierta de nieve de las
montañas. En California, hacia junio, las reservas de agua de los embalses
están agotadas y su agricultura depende de la nieve de sierra Nevada. Pero la
cantidad de nieve disminuye de año en año. Adicionalmente, el aumento de
temperatura (y unas urbanizaciones diseñadas sin tener esto en cuenta) producen
incendios monstruosos cada año.

Sabemos que el cambio climático, con su consecuencia, el cambio de
circulación de las masas de aire en la atmósfera, va a continuar. De la misma
manera que tendríamos que haber adoptado alternativas rápidas al gas ruso, tenemos que
poner ya en marcha las alternativas de adaptación. Por ejemplo, en España,
diques en las zonas costeras habitadas, como Huelva, Cadiz, Sevilla, Málaga,
Valencia, Barcelona y el resto de las ciudades atlánticas y mediterráneas con
zonas a nivel del mar. Además de sistemas de canalización capilar ante lluvias
torrenciales, invernaderos inteligentes ante heladas bruscas, adaptación del
cultivos a etapas de calor extremo.

En definitiva, es necesario aceptar la realidad y tener preparadas
alternativas –que necesitan mucho tiempo para ponerse en marcha– para afrontar
los efectos de un cambio climático que ya hemos causado y que vamos a
intensificar a lo largo de este siglo XXI.

Antonio Ruiz de Elvira Serra. Catedrático de Física Aplicada, Universidad de Alcalá

Fuente: https://theconversation.com/los-60-c-de-la-india-un-fenomeno-aislado-182385?





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