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La inflación, la guerra y el Covid deterioran las condiciones crediticias globales, dice S&P



La inflación, la guerra y el covid deterioran las condiciones crediticias mundiales, según S&P Global Ratings. En un informe, la agencia detalla que el deterioro de las condiciones macroeconómicas globales, combinado con una mayor incertidumbre geopolítica y bloqueos prolongados por la pandemia en China alimentan una inflación persistentemente alta, la volatilidad del mercado y el aumento de los rendimientos, y presentan una perspectiva cada vez más desafiante para el crédito.

“Por ahora, las calificaciones crediticias están mostrando resiliencia, ya que se benefician de economías en gran medida en crecimiento, el consumo respaldado por los ahorros de los hogares y saldos de efectivo corporativos récord”, señala Alexandra Dimitrijevic, directora global de Investigación y Desarrollo Analítico de S&P Global Ratings.

Añaden que “las acciones de calificación a nivel mundial en abril y mayo fueron equilibradas, fuera de los países directamente afectados por el conflicto, y el sesgo de la perspectiva neta, que habla de las tendencias de calificación prospectivas, se mantiene cerca de neutral”.

S&P Global Ratings avisa de que “las calificaciones crediticias podrían verse sometidas a más presión si la situación persiste durante más de uno o dos trimestres o se deteriora aún más, ya que los hogares luchan contra la caída de los ingresos reales y el aumento de los precios de la energía y los alimentos, las empresas se enfrentan a condiciones de demanda más débiles y erosión de los márgenes”.

Estiman que los incumplimientos podrían comenzar a aumentar hacia el final del año, a medida que nos acercamos a 2023.

“Nuestra actualización provisional de las condiciones crediticias sigue las revisiones a la baja de los economistas de S&P Global a los pronósticos del escenario base macroeconómico global, lo que refleja que es probable que los supuestos clave del pronóstico se desarrollen durante un período más largo y sean más dañinos de lo que esperábamos anteriormente”, afirman.

El conflicto entre Rusia y Ucrania y las crecientes tensiones con la OTAN son más prolongados de lo esperado. La inflación sigue obstinadamente alta, impulsada por los alimentos y el aumento de los precios de las materias primas. Las autoridades chinas continúan bloqueando las principales ciudades y regiones para detener el COVID-19. Y la Reserva Federal de EEUU (Fed) y otros bancos centrales importantes están intensificando su lucha para controlar las presiones inflacionarias.

“Desde una perspectiva crediticia, esto representa un cambio de rumbo a medida que las perspectivas crediticias se vuelven más desafiantes. Si bien las preocupaciones generalizadas relacionadas con los escenarios de recesión en las economías avanzadas no se han concretado hasta el momento, representan un riesgo creciente a la baja para más adelante en el año y hasta 2023, particularmente si la guerra en Ucrania se prolonga y se intensifica o si las autoridades luchan por contener la situación pandémica en China”, destaca la agencia.

“La Fed también está pisando una línea muy fina para controlar la inflación sin desestabilizar los mercados financieros, socavar la confianza o desencadenar un aterrizaje forzoso de la economía”, concluye.



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