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Huir no es la solución: identifica tus miedos: Huir no es la solución: identificar los miedos y otras claves para resolver lo que te hace sufrir


Huir no es la solución: identificar los miedos y otras herramientas para resolver lo que te hace sufrir.

El objetivo para acabar con el malestar es mirar hacia dentro para descubrir emociones y sentimientos que antes pasaban desapercibidos

Haizea Gómez

Quizá recuerdes momentos en los que no te has encontrado bien, con un bajo estado de ánimo, ansiedad, sin un rumbo claro e incluso te haya costado poner límites o hayas percibido que tu autoestima flojea. Puede que a lo largo de tu vida hayas atravesado por algún momento o estado de este tipo o puede que te encuentres así en estos momentos. No pasa nada, respira. Es más común de lo que pensamos.

Lo importante es cómo has gestionado o gestionas estas dificultades. ¿Eres de las personas que busca estar todo el día distraída y activa para «no pensar»? ¿O eres de las que se paran e intentan ver cuál es el origen de ese malestar? En consulta me encuentro muchas veces con personas que han pertenecido durante bastante tiempo a este primer grupo (yo misma también me identifico con esta forma de actuar en algún momento de mi vida). Puede que nos metamos en esta dinámica porque pensemos que así no sentiremos el dolor (o lo sentiremos menos), pero… ¿qué ocurre a la larga? ¡Qué el dolor se hace más fuerte y más persistente en el tiempo!

El dolor no desaparece con los días por arte de magia, ni porque dejemos de ‘escucharlo’ durante una temporada. El dolor solo desaparece si nos hacemos cargo de él y lo atendemos. Quizá te estés preguntando «¿y cómo puedo hacer esto?» Dejando de huir y mirando hacia dentro. Y es que lo más seguro es que la respuesta a tu malestar esté en tu inside en forma de heridas del pasado, de carencias, de inseguridades y temores acumulados a lo largo de tu vida, de experiencias difíciles de procesar… Por eso es tan importante poner el foco en ti, en tu inside.

Y alguna de las «herramientas» que puede ayudarnos en este proceso de mirar hacia dentro son las siguientes:

1- La pausa: Es elementary que nos demos cuenta de cuándo estamos funcionando con el piloto automático encendido, sin ser conscientes de muchas de las cosas que ocurren en nuestro mundo inside y exterior. Para ello, te sugiero realizar pequeñas pausas durante el día. Por ejemplo, puedes poner una alarma cada cierto tiempo para parar, apagar el piloto automático y conectar con tu esencia; con lo que estás haciendo, con lo que sientes y piensas.

2- Respiración: Aunque es evidente que estamos todo el día respirando porque es una función básica de nuestro organismo, la concept es respirar de forma consciente. Por ejemplo, puedes probar a inhalar contando hasta cinco, retener el aire contando dos y exhalar en ocho. A través de la respiración consciente, podemos conectarnos con el momento presente y con cómo nos encontramos en este mismo instante.

3- Escáner corporal: A veces, podemos tener la sensación de que nos pasa algo y no sabemos lo que es exactamente. Cuando te ocurre esto, ¿te paras a escuchar lo que tu cuerpo quiere decirte? Si lo haces, ¡enhorabuena! Y si aún no te has parado a escuchar a tu cuerpo, te sugiero que te tumbes, crees un espacio agradable y te permitas parar durante un momento. Pregúntate «¿cómo me encuentro hoy?». Empieza por centrarte en tu respiración y, poco a poco, recorre todo tu cuerpo, desde la cabeza a los pies, observando y prestando atención a las sensaciones corporales que van apareciendo.

4- Escribe: La escritura tiene efectos terapéuticos para muchas personas. Si te gusta escribir, puedes probar a agendar una cita contigo mismo en algún momento de la semana y escribir tus preocupaciones, pensamientos y emociones que estás sintiendo e incluso escribir a tu ansiedad o malestar como si fuese una persona. ¿Qué te gustaría poder decirle?

5- Trabaja la conciencia verbal: Ponte a lo largo de una semana varias alarmas en horas aleatorias y, cuando suene la alarma, dedica un minuto a observar tus últimos pensamientos. Observa que tipo de pensamientos predominan en ti, así como de qué manera te hablas. No se trata de que juzgues tus pensamientos, sino de que los observes y comprendas que te quiere decir esto.

6- Practica el autocuidado: ¿Cuidas de ti mismo o te dejas llevar por la inercia del día a día? Dedícate momentos en tu día a día en los que poder disfrutarte. Por ejemplo, puedes hacer una pausa a media mañana para tomar un café en una terraza, puedes prepararte un baño relajante al llegar a casa, dedicarte un rato a realizar una actividad que te guste… ¡Cuídate y deja a un lado el «no tengo tiempo para mí»!

7- Acude a terapia: Si en este proceso de mirar hacia dentro estás acompañada por un profesional que te transmita confianza y seguridad, probablemente sea más fácil. Y recuerda que no tienes que poder tú sola con todo.

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