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El precio del gas estará limitado a 40 euros MWh durante los próximos seis meses para dejar el precio medio de la luz a 130 euros



El Gobierno ha aprobado este viernes el mecanismo para limitar el precio del gas destinado a producción eléctrica que se iniciará con un tope de 40 euros por MWh durante los próximos seis meses. A partir de entonces, empezará a subir progresivamente hasta alcanzar, dentro de un año, una media de 48,8 euros. Según ha apuntado la vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, esta medida dejará el precio medio de la luz en un promedio de 130 euros MWh, al que habrá que sumar otros elementos, como peajes o impuestos, que también se verán reducidos.

“El precio de referencia del gas se iniciará a 40 euros durante 6 meses y â partir de entonces] mes a mes irá creciendo hasta un promedio de 48,8 euros”, ha explicado Ribera. De acuerdo al decreto que previsiblemente publicará el BOE este sábado, el incremento progresivo será a razón de cinco euros al mes a partir del séptimo mes de aplicación del mecanismo, hasta situar el precio máximo del gas natural en 70 euros el MWh en el último mes de este periodo de un año.

Este límite promedio del año es ligeramente inferior a los 50 euros que ha autorizado la Comisión Europea, que sin embargo todavía tiene que proceder al último trámite para que la limitación del precio del gas que se utiliza en España y Portugal para generar electricidad sea finalmente un hecho. Sea cuando sea, en todo caso, este tope excepcional y temporal al precio del gas tiene fecha de caducidad precisa y no podrá aplicarse más allá del 31 de mayo de 2023, de acuerdo al borrador del decreto al que ha tenido acceso este periódico.

Aunque la Comisión ya ha dado el visto bueno provisional, todavía tiene que dar su “parecer” definitivo, con una carta de formalidad que conocerá cuando España y Portugal envíen a Bruselas sus respectivos decretos, previsiblemente el lunes que viene. El colegio de comisarios se reúne los miércoles, aunque fuentes gubernamentales han puesto en duda que vayan a tener esta cuestión sobre la mesa en su sesión de la semana que viene. Apuestan más por bien por la de semana siguiente, de modo que hasta entonces las subastas de energía no reflejarán todavía el límite al precio del gas y el fin de su “contagio” al precio del resto de energías, que son más caras pero se pagan al precio de la más cara. 

Una vez que esto ocurra, la limitación del precio del gas  beneficiará de forma inmediata a los consumidores que tienen contratos en el mercado regulado, con un precio voluntario para el pequeño consumidor (PVPC), es decir, alrededor del 40% de los hogares y el 80% de consumidores industriales, incluidos todos los vulnerables. Progresivamente, a medida que los contratos del mercado liberalizado vayan cumpliendo el año de vigencia, los consumidores en esta modalidad también se beneficiarán del límite al  precio del gas, porque deberá ser la referencia en lo que oferten las compañías eléctricas.

“Los consumidores no tienen que hacer nada para beneficiarse, los contratos fijos a un año irán incorporando este precio a medida que vayan renovando”, ha precisado la vicepresidenta. Así, al cabo del año que durará la aplicación de este límite al precio del gas “todos los consumidores, hogares y empresas, que tuvieran un contrato a largo plazo se verán beneficiados”.

En todo caso, Ribera ha empezado su intervención en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros subrayando que “por primera vez no pagan los mismos”, en alusión al cargo que en anteriores crisis, como la financiera de 2008, ha supuesto “una mayor aportación de los contribuyentes”. “Eso no es así por primera vez, las medidas tienen como finalidad reducir los beneficio extraordinarios de las empresas energéticas, para facilitar el ajuste que nos beneficie a todos”, ha indicado Ribera.

Eso sí, las compañías eléctricas que generan electricidad con gas natural n las centrales de ciclo combinado serán compensadas por la diferencia entre el precio que pagan por el gas en el mercado y el límite que operará en la península ibérica. Según el mecanismo diseñado por el Gobierno, esta compensación correrá a cargo de los consumidores, en función de su consumo. Empezará recayendo sobre los que tienen contratos en el mercado regulado, porque serán los primeros en beneficiarse del límite del precio, y progresivamente se irán sumando a soportar el coste de la compensación los consumidores en el mercado liberalizado, a medida que vayan revisando sus contratos a un año y beneficiándose también del tope, que empezará por 40 euros MWh hasta dentro de seis meses.

El decreto habla de un “mecanismo de ajuste del coste producción de las tecnologías fósiles marginales” con unas cantidades que “son financiadas por aquellos consumidores que se benefician de la referida reducción, resultando en cualquier caso un precio final inferior al que se daría en ausencia de la medida”.

Tal y como ha insistido el Gobierno desde el principio, el decreto precisa que esta compensación “no implica en modo alguno un incentivo, sobre-retribución o subvención” a la producción de electricidad con gas y carbón. Aunque la diferencia entre el coste real del gas natural y el limitado vaya a cargo de los consumidores, estos pagarán menos de lo que pagan ahora por la luz, porque el resto de energías no se pagarán al precio más alto, precisamente el del gas.

Para las eléctricas esto supondrá una rebaja de ingresos porque, además de con gas, generan electricidad con otras fuentes de energía -renovables por ejemplo-, que son mucho más baratas y que hasta ahora se han estado pagando al precio de la tecnología más cara, algo que en el próximo año no ocurrirá.

“Para nosotros es particularmente importante que no paguen los de siempre, que se produzca un ajuste gracias a que hay un volumen de beneficios relevantes” de las eléctricas, ha dicho Ribera. “Lo que no significa que entren en pérdidas, van a seguir teniendo beneficio”, ha añadido Ribera, que ha lanzado un nuevo reproche a las eléctricas. “Nos  hubiera gustado un compromiso más acorde a la situación que estamos viviendo y hubieran hecho ofertas en el mercado libre más ajustadas”, dado que muchas de ellas superan el tope de 67 euros MWh que se fijó el pasado mes de octubre.

Estos comentarios de la vicepresidenta tercera no contribuyen en cerrar las heridas con las eléctricas, muy críticas durante todo el proceso de negociación con Bruselas de la idea de limitar el precio del gas y que hace unos días llevó incluso al presidente de Iberdrola, José Ignacio Galán, de minimizar esta medida llamando “tontos” a los consumidores del mercado regulado, que según él, pagan más por la luz que los consumidores en el mercado libre.

Este viernes, Ribera ha vuelto a decir que la afirmación de Galán “me produjo un profundo bochorno, por muchos motivos, porque sabe que el precio que han pagado los consumidores de esta tarifa [PVPC] frente a los del mercado libre siempre a ha sido a favor de un mayor ahorro de los consumidores PVPC]”.

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