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El filósofo con parálisis cerebral que venció en la taquilla a Spider-Man


El filósofo con parálisis cerebral que venció en la taquilla a Spider-Man

La filosofía ha ido desapareciendo de los colegios poco a poco en España. Siempre se ha considerado una asignatura de segunda. Una de esas materias aburridas que los chavales estudian por obligación sin entender su importancia ni por qué es esencial su defensa en los programas escolares. Mientras aquí vemos el maltrato a la filosofía año tras año, en Francia ha sido un filósofo quien ha vencido al mismísimo Spider-Man. No es un filósofo cualquiera. Se trata de Alexandre Jollien, el escritor galardonado por la Academia Francesa con el premio Mottart de ayuda a la creación literaria y el premio Motyon de literatura y filosofía. Jollien tiene, además, una parálisis cerebral, lo que lo ha convertido no solo en un ejemplo en su área, sino también de superación personal.

Ha sido su primera incursión en el cine Mentes maravillosas, la película que hizo que Spider-Man mordiera el polvo en la taquilla francesa y bajara del primer puesto que tenía desde hacía semanas. Para lograrlo, Jollien ha escrito el guion junto a su amigo Bernard Campan. Juntos han hecho un elogio a la amistad sin etiquetas. Un canto a derribar prejuicios que hace hincapié en la normalización de la situación de las personas con parálisis cerebral. Aunque la historia de Mentes maravillosas, la de la imposible amistad de un soltero egoísta que trabaja en una funeraria y un repartidor de verdura con parálisis, sea ficción, está claro que hay mucho de sus propias experiencias. 

Primero, la de Jollien, que vivió 17 años en una institución para personas con discapacidad. Allí empezó a leer todo lo que caía en sus manos y se enamoró de la filosofía. Después, la de la propia historia de amistad del filósofo y el director. Ambos interpretan a los dos protagonistas y esa química traspasa la pantalla. Un filme que tiene mucho de otro éxito del cine francés, Intocable, con la diferencia de que aquí es la propia persona con parálisis la que se interpreta a sí misma y no un ejercicio exhibicionista del actor de moda que quiere ganar premios. 

Fue, precisamente, Intocable quien abrió el camino para que esta película se rodara. “Un amigo productor vio nuestra amistad, que había algo alrededor de ella y que había que hacer algo, pero yo no sabía ni por dónde empezar a escribir. Ahora parece obvio con la película ya aquí, pero en un principio pensamos en un biopic sobre Alexandre y sus 17 años en un centro para personas con discapacidad. Una película sobre él. Pero un día, después de ver Intocable, fue Alexandre quien me dijo, ¿qué te parece si yo escribo y tú me diriges? Empezamos a pensar en la historia. Yo tenía un amigo que trabaja en una funeraria, junté las dos ideas y nació esta película”, cuenta el director.

Ambos se conocen desde hace 18 años. Bernard Campan estaba viendo un programa de literatura en televisión y allí apareció Alexandre Jollien, con su carisma y trasladando su pasión por la filosofía. La película es para los espectadores, pero también es un regalo que han hecho a “un amor incondicional”, el que se tienen ellos. “Es complicado en la vida tener una relación en la que no influya ningún tipo de cálculo o condición, pero para mí nuestra amistad es así”, cuenta el propio Jollien.

La pasión de Jollien por la filosofía nació como forma de rebelión al centro donde estaba y donde estudiaba: “No me gustaban nada las clases, me parecía todo muy abstracto. Un día un cura me dijo que era filósofo, y yo no entendía qué quería decir, así que busqué la palabra en el diccionario y empecé a leer filosofía. Eso cambió mi vida. Era como si hubiera encontrado un compañero, un amigo con quien tenía hasta una relación afectiva que me hacía pensar en la vida, y así hasta que se convirtió en mi vocación”. Por eso, se niega a aceptar que la filosofía salga de los colegios porque para él es “algo vital”. “El colegio no está aquí para formar consumidores, sino para liberar mentes, y querer que no haya filosofía en los colegios sería una tragedia”, añade.

Muchos han alabado el ejemplo de visibilización de la película y otros han destacado su oda a la tolerancia, una palabra que a Alexandre Jollien le gusta mucho, aunque remarca con ironía que cuando la gente la dice no se da cuenta de que “la palabra ‘tolerancia’ implica un esfuerzo”. “Yo no tolero a mi mujer o a mis hijos, sino que los quiero. La película enseña que somos distintos, pero creo que más que hablar de tolerancia habla de apertura, y de cómo la libertad significa liberarse de los prejuicios”, dice.

La filosofía también es importante en la trama, e incluso lo fue en el rodaje, ya que “Alexandre dijo desde el principio que tenía que tener una vocación filosófica”. Se refería a cuidar su relación y que no hubiera enfados, algo que reconocen entre risas que “ha sido complicado” y que han discutido “muchísimo”. “Si quieres enfadarte con un amigo, haz una película con él”, dice el director con ironía.

En Mentes maravillosas siempre hay un tema sobrevolando, la muerte. Un asunto que llena las conversaciones de estos dos amigos, y que consideran “un tema fundamental de reflexión”, porque la muerte también está en cada cosa que acaba: “También en esta película: hay un momento en el que para nosotros está muriendo, y eso es trágico, pero forma parte de nuestras vidas como forma parte el humor”.



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