Politics

el difuso y complejo entramado de una religiosidad estereotipada – Rebelion


No
es raro escuchar análisis que clasifican a los evangélicos no sólo como
partidarios del presidente Bolsonaro, sino como adherentes de ideas de
extrema derecha. Sin embargo, según el antropólogo Juliano Spyer, autor
del libro “O Povo de Deus” (São Paulo: Geração, 2020), en el
que expone su investigación con comunidades de la periferia de Salvador,
«este término se refiere a visiones xenófobas y racistas que yo, al
menos, no conocí durante los 18 meses en los que hice la investigación
de campo», dijo en la siguiente entrevista a IHU. La adhesión de los
evangélicos a los «valores conservadores», como la prohibición del
aborto y la legalización de la marihuana y la defensa de la familia
tradicional, explica, están directamente relacionados con lo que se vive
en la vida cotidiana. La oposición a la legalización de la marihuana,
explica, «es especialmente fuerte entre las mujeres evangélicas que
viven en las periferias y sienten que sus hijos están más expuestos a
involucrarse en el consumo y comercio de drogas».

La
agenda feminista entre los evangélicos, en particular el empoderamiento
de la mujer, comenta, «es un tema difícil de entender para la gente de
los estratos medios y altos de la sociedad. Porque, en el entorno más
protegido económicamente de las clases medias y altas, la recomendación
para la mujer que sufre malos tratos por parte de su pareja es romper la
relación, y las iglesias evangélicas animan a la mujer a no separarse,
lo que se lee como un fomento de la subordinación. Pero la separación
trae consecuencias más drásticas para las mujeres pobres, que se vuelven
más vulnerables en los barrios donde viven, y si/cuando su conversión
lleva finalmente a su pareja a la iglesia, esta mujer amplía su poder en
la familia hasta el punto de que el hombre deja el bar y traslada su
círculo de relaciones a la iglesia.


Patricia Fachin.- En general, las investigaciones sobre los evangélicos destacan algunos perfiles: son mayoritariamente mujeres, negros y pobres. Según su investigación, ¿quiénes son y cuál es el perfil de los evangélicos brasileños?

Juliano Spyer.- Hay un problema al utilizar el término «evangélicos». Tal vez porque Brasil sigue siendo una nación católica, estamos acostumbrados a utilizar el catolicismo como referencia. Pero la Iglesia católica es una iglesia, una organización vertical con poder central y jerarquías de mando. Esta referencia no sirve al campo evangélico, cuya configuración es por esencia fragmentaria. Es complicado hablar de los «evangélicos» como un grupo unificado porque hay miles de iglesias y tienen diferencias mayores o menores entre sí. Está, por ejemplo, la Congregación Cristiana de Brasil, que tiene alrededor de tres millones de creyentes, que es una organización discreta, que no tiene participación en la política y trata el diezmo como una cuestión de conciencia individual; y está la Iglesia Universal, una iglesia con más o menos el mismo número de creyentes, que se debate a nivel nacional, es líder en la llamada bancada evangélica, tiene una red de comunicación que incluye una televisión, tiene un partido político, los republicanos, y tiene una posición agresiva en relación con el cobro de los diezmos.

Los
datos sobre religión del censo de 2010 indican que, en ese momento,
aproximadamente 15 millones de brasileños pertenecían a iglesias de
pequeñas denominaciones. Son organizaciones que existen en los barrios,
con una o pocas iglesias. Pero, por lo general, cuando pensamos en los
evangélicos, pensamos en los representantes, normalmente la cúpula, de
algunas iglesias muy grandes y conocidas, o asociamos a todos los fieles
con actos como los ataques a los terreiros (espacios de ritos, de
relaciones sociales y de instauración de un lenguaje cultural distinto
al tradicional: ndt) de candomblé. (culto de los orishas, de origen
totémico y familiar, es una de las religiones afrobrasileñas: ndt) Esto
es un problema porque estimula una guerra cultural que, hoy, por
ejemplo, es utilizada políticamente por algunas iglesias, principalmente
para promover el apoyo al presidente Bolsonaro.

Brasil evangélicos2106 II
Juliano Spyer

Patricia Fachin.- Algunas investigaciones destacan también la relación de los negros con las religiones de matriz africana, que serían sus religiones de origen. Su investigación, en cambio, llama la atención sobre la inserción de los negros entre los evangélicos. ¿Puede hablarnos un poco de la participación y adhesión de los negros al pentecostalismo?

Juliano Spyer.- Es importante aclarar: no investigo ni he investigado el cristianismo evangélico. “O Povo de Deus” es un libro de divulgación: presenta los resultados del trabajo de sociólogos y antropólogos de la religión. Quien planteó esta cuestión sobre la relación entre raza y religión a partir de un dato demográfico fue el pastor bautista Marcos Davi de Oliveira, que es historiador y autor del libro «La religión más negra de Brasil». Señaló la información, disponible en el Censo, de que solemos pensar en las religiones de matriz africana como la religión de los afrodescendientes, pero el número de creyentes negros y morenos en las iglesias evangélicas es mucho mayor.

El
sociólogo Renan Willian dos Santos comenta, sobre este tema, que la
cuestión no tiene que ver con la raza, sino con la clase social. El
cristianismo evangélico moviliza sobre todo a las personas de bajos
ingresos y la mayoría de las personas de bajos ingresos son negras y de
piel morena. No habría nada en la religiosidad evangélica, según Renan,
que dialogue con la ancestralidad y la religiosidad afro.

Sin
embargo, es notable cómo el cristianismo pentecostal se popularizó a
partir de un pastor afrodescendiente en los Estados Unidos, influenciado
por la religiosidad de las iglesias de la población negra en el sur de
los Estados Unidos. La presencia del canto, la incorporación espiritual,
el hablar en lenguas, una liturgia vibrante, están presentes en el
pentecostalismo que llegó a Brasil. Este vínculo da lugar a entender que
hay conexiones de los pueblos afrodescendientes con esta rama que hoy
es una de las más importantes del cristianismo, y que ha revigorizado el
cristianismo, incluso el catolicismo, ofreciendo temas y prácticas de
nuevas formas para el cristianismo.

Patricia Fachin.- Los evangélicos también son presentados por algunos investigadores como conservadores o adherentes a ideales de extrema derecha, pero, por otro lado, sus investigaciones destacan la actuación de los evangélicos pobres en las agendas de «justicia social, empoderamiento de la mujer y lucha contra el racismo». ¿Puede darnos ejemplos de cómo se han defendido estos programas en la práctica? ¿Cómo se movilizan políticamente estos grupos?

Juliano Spyer.- Reitero aquí que no soy un investigador en este campo. Me involucré en el tema porque hice una investigación en un barrio pobre donde había una pequeña iglesia católica, nueve terreiros de candomblé y más de 80 iglesias evangélicas. No hay manera de estudiar el mundo popular sin dialogar de alguna manera con este aspecto, el de las iglesias y los evangélicos. Tampoco describiría a los evangélicos -de cualquier denominación- como partidarios de ideales de extrema derecha. Este término, para mí, se refiere a opiniones xenófobas y racistas que yo, al menos, no conocí durante los 18 meses que hice la investigación de campo (mi tema de doctorado fue el uso de Internet por parte de los brasileños pobres y las consecuencias de ello; mi libro «Social Media in Emerging Brazil», resultado de esta investigación, publicado por UCL Press/Educ, puede descargarse gratuitamente en PDF).

Observo
que la mayoría de los evangélicos abrazan, con mayor o menor
intensidad, los valores conservadores. Están, en general, en contra del
aborto o, al menos, de la ampliación de lo que ya contempla la ley en
esta materia, y defienden la familia «tradicional» o heteronormativa.
También están en contra de la legalización de la marihuana y esto es
especialmente fuerte entre las mujeres evangélicas que viven en las
periferias y sienten que sus hijos están más expuestos a involucrarse en
el consumo y comercio de drogas.

En cuanto a la acción social de los grupos evangélicos, se da principalmente en la oferta de servicios de recuperación para los drogadictos y en las cárceles. El documental «If I Give My Soul», del sociólogo estadounidense Andrew Johnson, registra este aspecto. Por lo que sé, los que van a la cárcel necesitan la protección de una organización criminal para sobrevivir. Y es sólo a través de la conversión evangélica que estas organizaciones permiten que una persona se vaya sin ser asesinada. En cuanto al empoderamiento femenino, es un tema difícil de entender para las personas de los estratos medios y altos de la sociedad. Porque, en el entorno más protegido económicamente de las clases medias y altas, la recomendación para la mujer que sufre malos tratos por parte de su pareja es romper la relación, y las iglesias evangélicas animan a la mujer a no separarse, lo que se lee como un fomento de la subordinación. Pero la separación trae consecuencias más drásticas para las mujeres pobres, que se vuelven más vulnerables en los barrios donde viven, y si, cuando su conversión lleva finalmente a su pareja a la iglesia, esta mujer amplía su poder en la familia hasta el punto de que el hombre deja el bar y traslada su círculo de relaciones a la iglesia. Todo esto es más complejo de lo que se puede explicar en unas pocas líneas, pero es importante que la persona que piense en este tema pueda verlo desde la lógica y las realidades del mundo popular, y no desde la lógica del mundo en el que está inserta.

Patricia Fachin.- ¿Existe una diferencia en las agendas y la acción política de los evangélicos pobres y los evangélicos de clase media y alta? ¿En qué sentido?

Juliano Spyer.- Los evangélicos pobres son en su mayoría pentecostales y han tomado una posición más clara contra el PT. Los evangélicos de clase media y alta hoy en día, me parece, están divididos entre apoyar a Bolsonaro y combatir a Bolsonaro.

Patricia Fachin.- ¿Mejora el cristianismo evangélico la vida de los brasileños pobres? Sí o no, ¿por qué y en qué sentido? ¿Puede darnos algunos ejemplos de cómo puede observar esto en su investigación de campo en la periferia de Salvador?

Juliano Spyer.- Mejora por varias razones. En primer lugar, porque los recursos familiares ya no se gastan en el consumo de bebidas alcohólicas y en las relaciones extramatrimoniales. El dinero se invierte en bienes, en mejoras de la vivienda, en planes de salud, en educación superior para los jóvenes. Cuando el hombre deja de beber, la mujer y los niños también están menos expuestos a la violencia doméstica derivada del consumo de alcohol.

El
protestantismo evangélico también ha convertido involuntariamente las
iglesias en escuelas. Los brasileños pobres, en general, no son
estimulados a leer y escribir en su vida cotidiana. Su trabajo es
independiente de eso. En la iglesia, el converso siente vergüenza al ver
que muchos de sus vecinos siguen las órdenes de los pastores de abrir
la Biblia en la página tal y tal y leer con él. Estas ocasiones de
alfabetización involuntaria ocurren todo el tiempo, especialmente en los
servicios pentecostales. La disciplina de la vida eclesiástica también
favorece el desarrollo profesional de los pobres y, en cierto modo, la
ética religiosa hace del evangélico un empleado más respetuoso y
trabajador. La asistencia a la iglesia y la adopción de nuevas rutinas
también hacen que el evangélico esté más protegido en sus comunidades,
menos expuesto a la violencia urbana, porque se le ve más claramente,
incluso por su forma de vestir, como una persona trabajadora y de buen
comportamiento.

El
cristianismo evangélico es también, a mi entender, el más eficaz hoy en
día para tratar a los pobres que se han vuelto adictos a las sustancias
o que están en prisión. Esto no es realmente lo ideal; sería bueno que
el Estado cumpliera esta función, pero teniendo en cuenta la ausencia
casi total del Estado en los barrios pobres -en todos los sentidos,
desde la oferta de salud hasta la educación y la seguridad- es estupendo
que la iglesia esté allí dedicándose a estos temas. Por último, la
iglesia sirve como espacio para la formación de redes de ayuda mutua
para encontrar trabajo a los desempleados, asistencia jurídica,
consultas con médicos especialistas, y también sirve como espacio para
que los padres dejen a sus hijos durante las horas extraescolares,
periodo en el que los niños y adolescentes se quedan en la calle en los
suburbios porque no hay otros servicios alternativos como cursos de
idiomas, escuelas deportivas, etc.

Patricia Fachin.- ¿Cuál es el peso político de los evangélicos en el país actualmente?

Juliano Spyer.- Estadísticamente, representan alrededor de 1/3 de los votantes en el país, teniendo en cuenta los datos de 2019 de Datafolha sobre el crecimiento del número de evangélicos en el país. Y, a diferencia de todos los demás grupos, tienen espacios de reunión recurrentes en las iglesias. Y las iglesias son como centros comunitarios organizados, a menudo interconectados con otras iglesias. Esto es algo muy poderoso en un país desigual como Brasil, en el que sólo el 12% de la población, según el Indicador de Alfabetización Funcional – Inaf, tiene la formación para leer libros. La iglesia es un espacio que da seguridad y protección a las personas que viven expuestas a mucha vulnerabilidad y esto la convierte en un lugar importante para los debates políticos y sociales. Actualmente, porque a la izquierda le resulta más difícil dialogar con los evangélicos, ya que piensan que las iglesias sólo sirven para manipular a la gente, y porque tienen percepciones muy diferentes sobre los valores morales -en cuanto al aborto, la legalización de la marihuana, la sexualidad, etc.-. Los evangélicos tienden a acercarse a los políticos del espectro contrario. 

Traducción: Correspondencia de Prensa.

Fuente (del original): https://www.ihu.unisinos.br/categorias/159-entrevistas/619582-evangelicos-no-brasil-a-difusa-e-complexa-teia-de-uma-religiosidade-estereotipada-entrevista-especial-com-juliano-spyer

Fuente (de la traducción): https://correspondenciadeprensa.com/?p=27197





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