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Colectivos sociales, profesionales de la cultura y la Universidad reivindican un “urbanismo sostenible” en el Cabanyal – Rebelion


Presentado el 7 de febrero en la Plaça de la Creu del Canyamelar, el manifiesto cuenta con el apoyo de firmas destacadas –cerca de 40 el día de la presentación- en el ámbito del arte, la cultura, la Universidad y los movimientos sociales del País Valenciano.

El
texto destaca que el Plan Especial del Canbanyal-Canyamelar (PEC), tramitado
actualmente por el Ayuntamiento de Valencia (Compromís y PSPV-PSOE), es
“turísticamente depredador del paisaje y de las personas”.

Entre
otras razones, porque plantea un hotel de 15 alturas -“descomunal”- en un
barrio de relevancia histórica (municipio independiente de Valencia entre 1837
y 1897, el Cabanyal fue en los orígenes un pueblo de pescadores; de hecho puede
observarse la trama urbana en retícula, derivada de las alineaciones de la
antiguas barracas).

Tampoco,
añade el manifiesto, el PEC frena la expansión de apartamentos turísticos
legales e ilegales, lo que expulsa a los vecinos del barrio y eleva el coste de
la vida en el Cabanyal; Cuidem Cabanyal-Canyamelar se basa en un informe del
Ayuntamiento presentado por el Consell Municipal de Turisme, que apunta un
incremento –entre 2017 y 2019- de la vivienda de uso turístico –en el Distrito
Marítimo de Valencia- en un 263% (el 25% de estas viviendas turísticas son
ilegales).

El
Plan Especial “viola” además la legislación urbanística de la Generalitat
Valenciana, “al plantear una nueva ciudad dentro del barrio de más de 1.100
viviendas nuevas, de hasta seis alturas en algunas puntos; es rotundamente
falso que el Plan Especial obligue a las tres alturas en todo el barrio; y más
aún, en una zona con el mayor patrimonio público abandonado ya existente”,
exponen los vecinos.

A
ello se añaden otros factores: la población de Valencia se ha mantenido estable
–en torno a los 800.000 habitantes- durante la última década; y en el Cabanyal
existen más de 2.000 viviendas vacías, entre privadas y públicas, según informa
el colectivo vecinal a partir de cifras oficiales.

En
una nota informativa, Cuidem Cabanyal explicita algunos de los apoyos recibidos:
los profesores de Urbanismo en la Universitat Politècnica de València (UPV),
Fernando Gaja y Joan Olmos; de la Universitat de València (UV) e integrante  de la Comissió Ciutat-Port, Antonio Montiel;
del campo de la Antropología Social, Josepa Cucó y Albert Moncusí; de
Filosofía, Julio Huerta; el coordinador de la Fundació Horta-Sud, Anacleto
Ferrer; o el arquitecto Carmel Gradolí.

En
el ámbito de los movimientos sociales, se incluyen adhesiones como la Assemblea
Feminista de València; Acció Ecologista Agrò; la Fundació Horta-Sud; Joventut
pel Clima-Fridays for Future; y la Plataforma per Russafa, entre otros.

El
movimiento contra el PEC del Cabanyal se vincula a históricas luchas vecinales
contra la especulación urbanística en la ciudad de Valencia, que concluyeron en
victoria; por ejemplo, la desplegada contra los planes del Ayuntamiento
franquista de urbanizar el bosque de El Saler (en el verano de 1974, la iniciativa
ciudadana El Saler per al Poble).

O,
también en los años 70 del siglo XX, la batalla contra la construcción de una
autopista en el antiguo cauce del río Túria, actualmente un parque urbano de 10
kilómetros de longitud (Campaña El riu és
nostre i el volem verd
). La crónica de esta resistencia cívica puede leerse
en el libro Del Saler al Túria. Els
primers moviments ciutadans que van dissenyar València
(Pruna, abril 2021),
del arquitecto y activista Carles Dolç.

El
manifiesto de Cuidem recoge y actualiza los ejes sobre los que, durante más de
dos décadas, ha girado la defensa de un “desarrollo racional, sostenible y
respetuoso” en El Cabanyal-Canyamelar-Cap de França (a finales de los años 90
del siglo pasado, la mayoría absoluta en el Ayuntamiento del PP aprobó un plan
urbanístico para la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez hasta el mar, que
implicaba el derribo de 1.651 viviendas en el Cabanyal, además del impacto
sobre la trama histórica de la barriada marinera).

El
escrito impulsado por Cuidem expone, respecto al PEC, que la proporción de
zonas verdes por habitante “no llega a los 7 metros cuadrados/habitante, cuando
la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda entre 10 y 15”; y añade
que tampoco considera la situación actual de emergencia climática; en agosto de
2021 el Gobierno Valenciano (PSPV-PSOE, Compromís y Podemos) aprobaron el
Anteproyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Ecológica.

El
escrito continúa con una solicitud a la concejalía de Urbanismo del
Ayuntamiento, de la que es responsable la también vicealcaldesa y secretaria
general del PSPV-PSOE en Valencia, Sandra Gómez: “Está a tiempo de repensar el PEC, salvar la zona de Bien de Interés Cultural (BIC), y elaborar una
propuesta participativa, verde, social y sostenible” (el núcleo histórico del
Cabanyal fue declarado, mediante Decreto del Gobierno Valenciano, BIC en 1993).

Concluye
el manifiesto con la demanda de reconocimiento al tejido asociativo del barrio,
principalmente a las asociaciones que presentan alegaciones “a favor del
interés común”, y no del “lucro privado de algunos”.

La
propuesta del colectivo vecinal se fundamenta en cinco puntos; en primer lugar,
“que se apruebe parcialmente el Plan Especial”, en concreto, “la parte que
protege el núcleo del barrio definido como BIC”; más allá de este sector
originario del barrio marinero (en referencia a las zonas en expansión del
Cabanyal y hasta la playa), se reivindica un retorno al proceso participativo y
que el Ayuntamiento considere las miles de alegaciones presentadas por los
vecinos.

La
planificación urbanística ha de basarse en una consideración del barrio como
“unidad cultural e histórica compacta”, según Cuidem Cabanyal. En consecuencia se
propone una barriada “consolidada”, “compacta” y que se inserte en el Plan
Verde y de la Biodiversidad de València, documento estratégico municipal
actualmente en fase de elaboración.

Un
plan realmente “verde” y “participativo” implica -en un barrio como el
Cabanyal, “lleno de vacíos urbanos-, que estos se rellenen con los usos que
determine la ciudadanía y “no forzosamente con la construcción de fincas”. La
conclusión es que el PEC sitúa al barrio, y a la fachada marítima de la ciudad,
ante una pérdida “definitiva” de su carácter popular, mientras favorece un
crecimiento sustentado en las burbujas inmobiliarias.

El
manifiesto se suma a otras acciones reivindicativas de la asociación Cuidem.
Por ejemplo en noviembre de 2021, los vecinos señalizaron y pegaron carteles en
cerca de un centenar de viviendas –parcial o totalmente del Ayuntamiento- en el
barrio, que permanecían cerradas, tapiadas o abandonadas. De este modo se
pretendía denunciar “el lamentable estado en que se hallan, y la vulneración
del derecho a la vivienda que ello implica”.

El
objetivo era denunciar la responsabilidad del equipo de gobierno municipal. Los
activistas pedían la recuperación de las viviendas –en algunos casos en riesgo
de hundimiento-; su incorporación a la bolsa de vivienda pública, en alquiler
social o para uso colectivo.

Por
otra parte, en febrero de 2021 Cuidem Cabanyal-Canyamelar interpuso una decena
de quejas en la Sindicatura de Greuges (Defensoría del Pueblo) de la Comunidad
Valenciana, por el “silencio municipal” ante las alegaciones al PEC presentadas
por los vecinos durante el periodo de exposición pública.

Entre
las alegaciones vecinales figura la falta de medidas para frenar los “procesos
de turistificación” en el Cabanyal;
también se cuestiona la necesidad de viviendas nuevas (“según algunas
estimaciones, más de un 20% del total de las viviendas del barrio están vacías”);
se demanda la limitación máxima a tres alturas en todo el ámbito del Plan
Especial; y la eliminación del proyecto de un hotel de 15 alturas más centro
comercial, entre otros puntos.   

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.





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